PARTIDAZO el que el Athletic jugó el sábado. La cara negativa, un punto que nos sabe a muy poco, pues mascamos el caramelo 90' y sin darnos cuenta, nos lo quitaron de las manos. Un 0-0 que no refleja ese juego de toque, bien elaborado, vertical y correoso en defensa que mostraron los leones ante un Betis que, ellos sí, lograrón su objetivo: cerrarse atrás todo el partido, y lograr el 0-0, el resultado de Cúper. Proteccionismo puro y duro. Nosotros, en cambio, llevamos el partido a nuestro terreno, algo que no se veia en la Catedral desde ya demasiado tiempo: Posesión descarada del balón, juego elaborado, comenzando la jugada desde atrás, y terminándola con disparo; el incremento de velocidad en nuestro juego que pediamos para no hacernos tan previsibles, una solidez en defensa que augura tiempos felices... Partido serio, así lo calificó Caparrós en rueda deprensa, con todas las letras. El Athletic presentó un cambio y dos "sorpresas" en su once con respecto al del pasado domingo en Pucela: Susaeta le quitaba el puesto a David López, y Koikili mandaba a la grada a Asier Del Horno, ya recuperado de su lesión, y fuera de la combocatoria por "motivos técnicos". Así pues, Jokin dibujó un 4-4-2 para recibir al Betis, con Gorka bajo palos; Iraola, Ocio, Amorebieta y Koikili Lertxundi en defensa; Susaeta y Gabilondo por las bandas, Pablo Orbaiz y Javi Martínez en la parcela ancha, y arriba, el tamdem Aduriz-Etxebe. El Betis recurrió a un 4-4-1-1: Ricardo, Damiá, Melli, Rivas, F. Vega, Juande, Babic, Xisco, Capi, Fernando y Rafael Sobis eran los elegidos para parar a un Athletic que ya se presuponia que iria a por todas con el único fin de brindar una victoria en San Mamés a su publico. Así, comenzó el choque. Ambos equipos estaban algo despistados en el campo; no sabian si estudiar al otro, o atacar en busca de una sorpresa para afrontar un choque más placentero. Con el paso de los minutos, el Athletic tomó la batuta del juego, y fue acorralando a los verdiblancos en torno a sú aréa, impidiendo así el ataque del "otro" conjunto sevillano. Pasada la media hora de juego, Igor Gabilondo tomó la responsabilidad de lanzar una falta idonea para un zurdo cerrado como el donostiarra. Fue algo sorpresivo, pues a su lado estaba Markel Susaeta, el encargado de botar todas las faltas y corners. Ni con esas conseguimos batir al guardameta luso, que sacó una mano cambiada espectacular al disparo, colocado al palo corto, y con efecto descendente. A partir de ahí, el Betis vió que el empate podia ser un botin valiosísimo de su peregrinaje por tierras vascas. Más vale pájaro en mano que ciento volando. Las tímidas contras que lanzaban las detenían con sobriedad los defensas, que se encontraron cómodos en la banda izquierda, con los dos destacados del encuentro: Fernando Amorebieta y Koikili Lertxundi. Fueron contundentes, se anticiparon, tomaron la iniciativa, nutrieron de valiosos balones a los
puntas y se entregaron al 100%, se vaciaron. Nada se les puede reprochar. El de Iurreta mandó a toda la zaga con la seguridad de todo un veterano. Aitor Ocio puede estar contento, pues su labor con el espigado zaguero da sus frutos. El de Otxandio, por su parte, superó su tremenda actuación ante el Valladolid, ganándose así la total confianza de la parroquia. Otra ocasión destacable en la primera mitad fue un centro de Aitor Ocio desde 50 metros que Aduriz mandó a la cepa del poste. El 2º en dos jornadas. El dúo Orbaiz-J. Martínez brilló en todo su esplendor en la 1ª parte. Juande y Capi no consiguieron superarlos en ningún tramo del partido, y en defensa, no consiguieron tapar la brecha que abrió el "dúo navarro". Javi Martínez jugó más adelantado de lo normal, lo cual impidió la elaboración del Betis en campo propio (se descosieron a dar patadones), y permitió que el Athletic jugara el balón hasta hilar las jugadas con los puntas, incrementando el número de ocasiones. La segunda parte continuó de idéntica manera a la que cerró la primera. El Betis cerrado en su campo, y el Athletic invadiendo el territorio de los de Heliópolis. En medio del torrente de juego que el conjunto rojiblanco ofrecía al hincha, surgió la figura del pequeño Koikili: recibió un saque de banda, dribló a sus dos marcadores y mando un "pase de la muerte" extraordinario a Aduriz, al que poco le faltó para enviar al fondo de las mallas. Cúper comenzó el baile de los banquillos: el talentoso Edú sustituyó a Xisco, el jugador bético que más se prodigó en ataque, y que fue ayudado por Damiá en la banda derecha. El técnico utrerano sustituyó a Markel Susaeta, muy activo en la segunda mitad, tanto en ataque, mostrando todo su desparpajo, como en defensa. El que ingresó en el terreno de juego fue David López, bastante apagado anoche. Aún esperamos mucho de él. Iraola tomó la responsabilidad de recorrer el carril derecho hasta hartarse, pero tal era su obcecación con el ruinoso arbitraje de Lizondo, que la mayoría de sus pases no llegaron a buen puerto. Somoza sustituyó a Capi, a fin de dar frescura al círculo central. Caparrós sentó a Joseba, que no tuvo su noche, dando así entrada al cuestionado Fernando Llorente. De inicio, fue silbado por no entregarse en la recuperación, pero sacó fuerzas de flaqueza para acallar bocas. Primero, realizó un soberbio control de pecho, tomó posición de remate y sacudió el esférico que Ricardo mandó a córner. Después, otro control en orientación secundado por un flojo remate. Rivera y Ion Vélez fuerón los dos elegidos para el último cambio, sin tiempo para desequilibrar la balanza. Así, se llegó al final del partido, del cual el señor Lizondo Cortés fue protagonista por lo dicho, 2 penaltis no señalados a nuestro favor, e innumerables anécdotas no reflejadas en el comentario. Así, un punto más, y ya van diez. Una mejoría del juego notable que ha de ser refrendada el miércoles en Getafe, y una última nota, la aportación del hijo pródigo de la parroquia, el enganche que falta: Fran Yeste, el 10.
puntas y se entregaron al 100%, se vaciaron. Nada se les puede reprochar. El de Iurreta mandó a toda la zaga con la seguridad de todo un veterano. Aitor Ocio puede estar contento, pues su labor con el espigado zaguero da sus frutos. El de Otxandio, por su parte, superó su tremenda actuación ante el Valladolid, ganándose así la total confianza de la parroquia. Otra ocasión destacable en la primera mitad fue un centro de Aitor Ocio desde 50 metros que Aduriz mandó a la cepa del poste. El 2º en dos jornadas. El dúo Orbaiz-J. Martínez brilló en todo su esplendor en la 1ª parte. Juande y Capi no consiguieron superarlos en ningún tramo del partido, y en defensa, no consiguieron tapar la brecha que abrió el "dúo navarro". Javi Martínez jugó más adelantado de lo normal, lo cual impidió la elaboración del Betis en campo propio (se descosieron a dar patadones), y permitió que el Athletic jugara el balón hasta hilar las jugadas con los puntas, incrementando el número de ocasiones. La segunda parte continuó de idéntica manera a la que cerró la primera. El Betis cerrado en su campo, y el Athletic invadiendo el territorio de los de Heliópolis. En medio del torrente de juego que el conjunto rojiblanco ofrecía al hincha, surgió la figura del pequeño Koikili: recibió un saque de banda, dribló a sus dos marcadores y mando un "pase de la muerte" extraordinario a Aduriz, al que poco le faltó para enviar al fondo de las mallas. Cúper comenzó el baile de los banquillos: el talentoso Edú sustituyó a Xisco, el jugador bético que más se prodigó en ataque, y que fue ayudado por Damiá en la banda derecha. El técnico utrerano sustituyó a Markel Susaeta, muy activo en la segunda mitad, tanto en ataque, mostrando todo su desparpajo, como en defensa. El que ingresó en el terreno de juego fue David López, bastante apagado anoche. Aún esperamos mucho de él. Iraola tomó la responsabilidad de recorrer el carril derecho hasta hartarse, pero tal era su obcecación con el ruinoso arbitraje de Lizondo, que la mayoría de sus pases no llegaron a buen puerto. Somoza sustituyó a Capi, a fin de dar frescura al círculo central. Caparrós sentó a Joseba, que no tuvo su noche, dando así entrada al cuestionado Fernando Llorente. De inicio, fue silbado por no entregarse en la recuperación, pero sacó fuerzas de flaqueza para acallar bocas. Primero, realizó un soberbio control de pecho, tomó posición de remate y sacudió el esférico que Ricardo mandó a córner. Después, otro control en orientación secundado por un flojo remate. Rivera y Ion Vélez fuerón los dos elegidos para el último cambio, sin tiempo para desequilibrar la balanza. Así, se llegó al final del partido, del cual el señor Lizondo Cortés fue protagonista por lo dicho, 2 penaltis no señalados a nuestro favor, e innumerables anécdotas no reflejadas en el comentario. Así, un punto más, y ya van diez. Una mejoría del juego notable que ha de ser refrendada el miércoles en Getafe, y una última nota, la aportación del hijo pródigo de la parroquia, el enganche que falta: Fran Yeste, el 10.


