Más de uno y de dos estarían el domingo a las 19:00 con un sabor agridulce. Decepcionó el solitario punto que sumamos al granero, pues sumar tres era algo a nuestro alcance. La decepción no es total, pues el Athletic jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, si no el mejor. El Athletic propuso como novedad a Llorente en punta, a Yeste más atrasado de lo normal, y un dibujo diferente sobre el verde. El Athletic recuperó el rombo que no veiamos desde la temporada 92-93. Del Horno no jugó debido a la lesión sufrida al comienzo de la semana pasada. La única novedad que propuso Lotina fue la de Manuel Pablo por la izquierda, por la sanción de Filipe. El partido comenzó intenso, la tónica que seguiría los 90 minutos. El Athletic tomó el mando desde el principio, con un Yeste inconmensurable, distribuyendo , y aunque jugó mas atras de lo habitual, dijo sentirse a gusto. Esto condicionó su juego, pues no tuvo opción de mostrar su picaresca, sustituida por una labor defensiva destacable. De inicio Iraola avisó por medio de un chupinazo desde fuera del área que impactó en el poste. Siguió el asedio a la meta del israelí Aouate, y en el 23´ un baón colgado desde la derecha lo deja pasar Llorente, y Barragán fusila a su portero. Todo siguió igual en una primera parte sólo del Athletic, y Lotina sustituyó a Xisco por Bodipo antes del descanso. La segunda mitad siguió el guión de la primera, y el Athletic estaba cerca del gol, y en el minuto 54 una contra bien lanzada por D. López, que cedió a Yeste hizo intuir el peligro. Fran Seda Yeste colgó el balón, Gabilondo fracturó la cintura de su marcador, retrasó sobre Llorente, que en semifallo puso a D. López un pase francamente bueno, que tras recortar a Dudú marco su primer gol como león. Ya con el 2-
0, Lotina apostó por lo ultraofensivo, metiendo dos hombres más ( Taborda y Riki). A los 8´ del gol del riojano, el árbitro se inventa una falta sobre Riki, que tenía muy mala pinta. San Mamés la cargó contra él, durante todo el partido, igual que contra Coloccini, violento hasta el extremo. La falta la tocaron hacia el centro, y Riki bombardeó a Aranzubia, que pudo hacer algo más, como colocar bien la barrera. El tiro de por si era complicado, pero centrado. Tras el gol los rojiblancos buscaron con más ahinco el gol, pero ninguna de las acciones fructificó. Caparrós sustituyó a Etxeberria, muy activo, por Susaeta y a Llorente por Aduriz. Ambos se habían vaciado. El Depor se asomó timidamente, pero los bilbaínos tenian las de ganar. Caparrós decidió reforzar la defensa metiendo así a Ustaritz al final, por D. López. También porque quería perder tiempo. Quería amarrar el resultado, pero en el 89´ llegó la debacle. Un balón colgado desde la izquierda del ataque deportivista llegó a Taborda, que sin apenas oposición de Aitor Ocio batió a Aranzubia, que se había quedado a media salida. Todos en La Catedral se echaron las manos a la cabeza. El Athletic intentó sin exito recuperar los tres puntos, pero al decretar el colegiado vallisoletano el final del partido, el 2-2 imperaba en el marcador. En resumen, buen partido del conjunto de Caparrós, que aprovechó las bandas, y distribuyó de maravilla, en buen medida gracias al 10. Le necesitabamos. El problema de la falta de gol se va dilapidando, pero son tres los partidos consecutivos encajando 2 goles. No podemos descuidar la defensa. Muchos cargaron contra Aranzubia, pero si bien tuvo gran parte de la culpa, no creemos que él fuera el único culpable. El colegiado, los puntas gallegos, y Ocio en el último tramo del partido contribuyeron. De Ocio queda decir que dejó que Amorebieta dirigiera a la línea de atrás, sin ofrecerle apoyo en las salidas. Con todo esto, el Athletic mostró en ataque la misma cara que en el Rico Perez en el segundo tiempo. Un fútbol coherente que augura tiempos mejores. El próximo domingo estaremos en Mestalla, tratando de aprovecharnos de `la crisis ché´. 14 puntos en 13 partidos no es tan mal bagaje. La nota positiva, las ayudas de los de atrás, que hacen bueno este punto que, desgraciadamente, no es botín semejante al que pudimos obtener.
0, Lotina apostó por lo ultraofensivo, metiendo dos hombres más ( Taborda y Riki). A los 8´ del gol del riojano, el árbitro se inventa una falta sobre Riki, que tenía muy mala pinta. San Mamés la cargó contra él, durante todo el partido, igual que contra Coloccini, violento hasta el extremo. La falta la tocaron hacia el centro, y Riki bombardeó a Aranzubia, que pudo hacer algo más, como colocar bien la barrera. El tiro de por si era complicado, pero centrado. Tras el gol los rojiblancos buscaron con más ahinco el gol, pero ninguna de las acciones fructificó. Caparrós sustituyó a Etxeberria, muy activo, por Susaeta y a Llorente por Aduriz. Ambos se habían vaciado. El Depor se asomó timidamente, pero los bilbaínos tenian las de ganar. Caparrós decidió reforzar la defensa metiendo así a Ustaritz al final, por D. López. También porque quería perder tiempo. Quería amarrar el resultado, pero en el 89´ llegó la debacle. Un balón colgado desde la izquierda del ataque deportivista llegó a Taborda, que sin apenas oposición de Aitor Ocio batió a Aranzubia, que se había quedado a media salida. Todos en La Catedral se echaron las manos a la cabeza. El Athletic intentó sin exito recuperar los tres puntos, pero al decretar el colegiado vallisoletano el final del partido, el 2-2 imperaba en el marcador. En resumen, buen partido del conjunto de Caparrós, que aprovechó las bandas, y distribuyó de maravilla, en buen medida gracias al 10. Le necesitabamos. El problema de la falta de gol se va dilapidando, pero son tres los partidos consecutivos encajando 2 goles. No podemos descuidar la defensa. Muchos cargaron contra Aranzubia, pero si bien tuvo gran parte de la culpa, no creemos que él fuera el único culpable. El colegiado, los puntas gallegos, y Ocio en el último tramo del partido contribuyeron. De Ocio queda decir que dejó que Amorebieta dirigiera a la línea de atrás, sin ofrecerle apoyo en las salidas. Con todo esto, el Athletic mostró en ataque la misma cara que en el Rico Perez en el segundo tiempo. Un fútbol coherente que augura tiempos mejores. El próximo domingo estaremos en Mestalla, tratando de aprovecharnos de `la crisis ché´. 14 puntos en 13 partidos no es tan mal bagaje. La nota positiva, las ayudas de los de atrás, que hacen bueno este punto que, desgraciadamente, no es botín semejante al que pudimos obtener.

