Ambientazo ayer domingo 23 en San Mamés a las 21:00 de la noche. Ambos equipos saltaban al césped con la misión de, mínimo, puntuar, visto los resultados de equipos como el Deportivo o el Osasuna. En el Athletic, una única novedad respecto a encuentros anteriores, y obligada: el ingreso de Unai Expósito en el lateral derecho en detrimento de Andoni Iraola, sancionado ante el Mallorca. En el Murcia nadie faltaba y salía con todo el arsenal, con jugadores de la talla de Baiano o Pablo García. El partido comenzó de igual manera que en choques anteriores, con un Athletic agresivo que presionaba en línea de tres cuartos, provocando los errores en la zaga pimentonera. El Murcia, por su parte, se limitó a despejar el balón y a buscar alguna que otra contra, siempre actuando con las líneas muy juntas para evitar regalar espacios a futbolistas determinantes como Fran Yeste. Pronto tuvimos una gran ocasión cuando Fernando Llorente cabeceaba un balón a la cepa del poste, si no me equivoco, la única ocasión clara de gol. Nuestra banda derecha resultó ser un arma a explotar, con David López peleón y
motivado junto con la permanente ayuda de Joseba Etxeberria "falso" mediapunta en el dibujo táctico de Caparrós. No podemos decir lo mismo del costado izquierdo, pues Gabilondo en contadas ocasiones se abrió lo suficiente como para que el cerebro del equipo, Yeste, pudiera meterle pases en profundidad para asistir a nuestro punta, peleón y trabajador a lo largo de todo el encuentro. Los murcianos intentaban en las contras entrar por banda lo máximo posible para lanzar un "pase de la muerte" para, generalmente, Goitom. Apunto de concluir el primer tiempo, Álvarez Izquierdo señalaba un penalti clamoroso de Movilla, que tocó el cuero con la mano escandalosamente. Pablo Orbaiz fue el encargado de errar la pena máxima pero Koikili, pillo como pocos, estaba en el lugar adecuado para mandar el balón al fondo de las redes y marcar así su primer tanto con la zamarra rojiblanca. Descanso. Comenzó la segunda parte con un planteamiento similar al de los primeros cuarenta y cinco minutos, con un Murcia algo más volcado, pero Álvarez izquierdo (patético durante todo el encuentro, condicionando el mismo con pequeñeces, como tarjetas, y cosas más importantes) señalaría un penalti inexistente de Aitor Ocio. Baiano no perdería la ocasión de empatar engañando a Dani Aranzubia. Ante esto, el Athletic se vino abajo moralmente y el Murcia, por contra, se creció. Caparrós sacrificó a Etxebe para dar entrada a Aduriz y poco después era Gabilondo el que dejaba su lugar a Markel Susaeta. Los visitantes atacaron una y otra vez sin descanso por las bandas, sobre todo por su izquierda, donde Expósito pecó de inocente concediéndole a Regueiro metros suficientes para centrar. La zaga local daba sensación de inseguridad, donde únicamente Amorebieta dio la talla. Movilla movió el esférico con soltura, respaldado por Pablo García, en un centro del campo que estaba muerto para los "leones"; donde ni Pablo Orbaiz, que sufrió corriendo detrás del balón; ni Yeste, que retrasó su posición hasta convertirse en líbero, pudieron hacer lo que ellos no saben hacer: robar balones. Abel también desbordó en más de una ocasión al correoso Koikili, mientras Susaeta ponía algo de chispa al ataque rojiblanco. Lucas Alcaraz (técnico visitante) se vio obligado a realizar su primera sustitución: Henok Goitom, lesionado, dejaba el césped para dejar su lugar al delantero vasco Iñigo Vélez. Este cambio sí que trajo verdadero peligro, pues el potentísimo ariete de 1,93 metros fue capaz de, en apenas cinco metros cuadrados, romper toda nuestra zaga en más de una ocasión. Los nuestros no eran capaces ya de llegar tocando la pelota con criterio ni con velocidad (debido al tema ya comentado sobre el centro del campo), así que tomaron el camino más fácil y rápido: patadones que corrían a cargo de Aranzubia (que salvó al Athletic de un gol seguro) y Amorebieta para los delanteros. Por si la actuación del trío arbitral no estaba siendo lo suficientemente polémica y condicionadora, Álvarez Izquierdo expulsó con doble amarilla a Ocio, quién sabe porqué. Llegaron los cambios finales: el técnico utrerano sustituía a David López para asegurar la defensa con Luis Prieto, Alcaraz metía a De Lucas y a Richi en lugar de Abel y Baiano, respectivamente. Los minutos finales se sucedieron y el encuentro finalizó con 1-1, hay quien piensa que la victoria mereció ser de los visitantes y nosotros no vamos a cuestionarlo, pero claramente condicionado el choque por el penoso arbitraje. La conclusión es que tenemos un punto más, la ventaja que tenemos sobre el descenso. Esperemos que el período navideño sirva para reflexionar, pero ante todo paciencia.
motivado junto con la permanente ayuda de Joseba Etxeberria "falso" mediapunta en el dibujo táctico de Caparrós. No podemos decir lo mismo del costado izquierdo, pues Gabilondo en contadas ocasiones se abrió lo suficiente como para que el cerebro del equipo, Yeste, pudiera meterle pases en profundidad para asistir a nuestro punta, peleón y trabajador a lo largo de todo el encuentro. Los murcianos intentaban en las contras entrar por banda lo máximo posible para lanzar un "pase de la muerte" para, generalmente, Goitom. Apunto de concluir el primer tiempo, Álvarez Izquierdo señalaba un penalti clamoroso de Movilla, que tocó el cuero con la mano escandalosamente. Pablo Orbaiz fue el encargado de errar la pena máxima pero Koikili, pillo como pocos, estaba en el lugar adecuado para mandar el balón al fondo de las redes y marcar así su primer tanto con la zamarra rojiblanca. Descanso. Comenzó la segunda parte con un planteamiento similar al de los primeros cuarenta y cinco minutos, con un Murcia algo más volcado, pero Álvarez izquierdo (patético durante todo el encuentro, condicionando el mismo con pequeñeces, como tarjetas, y cosas más importantes) señalaría un penalti inexistente de Aitor Ocio. Baiano no perdería la ocasión de empatar engañando a Dani Aranzubia. Ante esto, el Athletic se vino abajo moralmente y el Murcia, por contra, se creció. Caparrós sacrificó a Etxebe para dar entrada a Aduriz y poco después era Gabilondo el que dejaba su lugar a Markel Susaeta. Los visitantes atacaron una y otra vez sin descanso por las bandas, sobre todo por su izquierda, donde Expósito pecó de inocente concediéndole a Regueiro metros suficientes para centrar. La zaga local daba sensación de inseguridad, donde únicamente Amorebieta dio la talla. Movilla movió el esférico con soltura, respaldado por Pablo García, en un centro del campo que estaba muerto para los "leones"; donde ni Pablo Orbaiz, que sufrió corriendo detrás del balón; ni Yeste, que retrasó su posición hasta convertirse en líbero, pudieron hacer lo que ellos no saben hacer: robar balones. Abel también desbordó en más de una ocasión al correoso Koikili, mientras Susaeta ponía algo de chispa al ataque rojiblanco. Lucas Alcaraz (técnico visitante) se vio obligado a realizar su primera sustitución: Henok Goitom, lesionado, dejaba el césped para dejar su lugar al delantero vasco Iñigo Vélez. Este cambio sí que trajo verdadero peligro, pues el potentísimo ariete de 1,93 metros fue capaz de, en apenas cinco metros cuadrados, romper toda nuestra zaga en más de una ocasión. Los nuestros no eran capaces ya de llegar tocando la pelota con criterio ni con velocidad (debido al tema ya comentado sobre el centro del campo), así que tomaron el camino más fácil y rápido: patadones que corrían a cargo de Aranzubia (que salvó al Athletic de un gol seguro) y Amorebieta para los delanteros. Por si la actuación del trío arbitral no estaba siendo lo suficientemente polémica y condicionadora, Álvarez Izquierdo expulsó con doble amarilla a Ocio, quién sabe porqué. Llegaron los cambios finales: el técnico utrerano sustituía a David López para asegurar la defensa con Luis Prieto, Alcaraz metía a De Lucas y a Richi en lugar de Abel y Baiano, respectivamente. Los minutos finales se sucedieron y el encuentro finalizó con 1-1, hay quien piensa que la victoria mereció ser de los visitantes y nosotros no vamos a cuestionarlo, pero claramente condicionado el choque por el penoso arbitraje. La conclusión es que tenemos un punto más, la ventaja que tenemos sobre el descenso. Esperemos que el período navideño sirva para reflexionar, pero ante todo paciencia.


